Logroño, un alto en el camino

Logroño, la capital de La Rioja, se levanta sinuosa al arrullo del río Ebro, que con su lento discurrir ha marcado la vida económica y cultural de la ciudad, haciendo de guía para el Camino de Santiago y regando los extensos viñedos que, a día de hoy, son todo un símbolo de identidad de la ciudad y de la región. Porque Logroño es también la capital mundial del buen vino.

La capital del vino

Logroño es el punto de partida ideal para descubrir una región famosa, precisamente, por sus vinos, ya que aquí se encuentran algunas de las bodegas más representativas de La Rioja: Franco Española, Juan Alcorta, Marqués de Murrieta, Olarra… todas visita recomendada para el turista. Aunque si hay una visita obligada, esta es al Museo de la Cultura del Vino Dinastía Vivanco, situado en la pequeña localidad de Briones (a unos 40 km aproximadamente).

Cultura y tradición

Pero, Logroño es mucho más que vino. Su casco antiguo está lleno de rincones encantadores, maravillas arquitectónicas, tesoros del arte, propuestas culturales y un animado ambiente nocturno.

De pincho en pincho

Sin duda, la gastronomía, es uno de los mayores atractivos de La Rioja y, en su capital, hay dos calles que se han convertido en toda una leyenda: Laurel y San Juan son un auténtico paraíso para los amantes de los pinchos más creativos. Calles bulliciosas, logroñesas por excelencia, llenas de pequeños bares que compiten para ofrecer los mejores bocados, los más creativos, los más deliciosos, los que mejor maridan, al fin y al cabo, con la esencia y con los vinos de la ciudad.